El poder de recordar lo bueno
a) El poder de recordar, agradecer y recuperar la esperanza.
- Recordamos la dificultad, pero olvidamos la provisión.
- Recordamos la batalla, pero olvidamos las victorias.
- Recordamos lo que perdimos, pero olvidamos de dónde Dios nos ha sacado.
Recordar no significa vivir en el pasado, significa mirar hacia
atrás para encontrar fe para seguir adelante.
RECORDAR NOS AYUDA A RECONOCER QUE HA HECHO DIOS EN NUESTRA VIDA
Vivir un desierto no es agradable, pero si hoy estamos allí, será entonces parte de nuestra historia con Dios. Tal vez haz pasado hambre, sed, cansancio y dificultades; déjame recordarte que seguramente también has visto provisión, dirección y milagros en tu vida en el pasado. Que tu puedas recordar será importante para que hoy digas "si Dios me ayudó en el pasado, también lo hará en mi presente".
Considera esto ahora: Tu peor temporada no puede borrar de tu memoria la fidelidad de Dios.
Todos sabemos que hubo un jovencito llamado David que enfrentó a un gigante llamado Goliat, el recordó lo que Dios había hecho antes. En la Biblia se menciona un relato que describe: “Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las del oso, él también me librará de la mano de este gigante.”
David tenía un problema nuevo, pero utilizó una experiencia pasada para alimentar su fe. El principio es poderoso: Si Dios ya lo hizo, puede volver a hacerlo:
- Cuando aparezca un nuevo gigante, recuerda los gigantes que Dios ya te ayudó a vencer.
- Cuando llegue una nueva crisis, recuerda las veces que Dios te sostuvo.
- Cuando tengas miedo, recuerda que no es la primera vez que Dios ha estado contigo.
RECORDAR NOS AYUDA A NO VOLVER ATRÁS
Israel el pueblo bíblico que había sido librado de Egipto, muchas veces quiso regresar a Egipto nuevamente porque olvidaba constanmente lo que Dios había hecho. Curiosamente, comenzaron a recordar la comida de Egipto, pero olvidaron la esclavitud.
Esto también puede sucedernos, podemos comenzar a idealizar nuestro pasado:
- “Antes estaba mejor.”
- “Antes tenía menos problemas.”
- "Antes era más fácil.”
Pero olvidamos aquello de lo que Dios nos liberó.
El recuerdo equivocado puede hacernos regresar al lugar del que Dios nos rescató. Por eso debemos recordar correctamente, recordar lo que perdimos pero también recordar lo que Dios nos permitió ganar.
RECORDAR NOS DA MOTIVOS PARA AGRADECER
Un Salmo bíblico del Rey David dice “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
David le habla a su propia alma, sabía que podemos olvidar fácilmente.
“No olvides.”
Recuerda:
- Lo que Dios ha hecho.
- Las puertas que abrió.
- Las veces que te protegió.
- Las personas que puso en tu camino.
- Las veces que te levantó.
- Las oportunidades que te dio.
- Su misericordia.
Cuando
recordamos la fidelidad de Dios, nuestra queja comienza a convertirse en
gratitud.
RECORDAR NOS PREPARA PARA LO QUE VIENE
Cuando recuerdas, Dios te prepara para entrar en una nueva etapa. Le pedimos a Dios que nos dé más, que nos bendiga pero el verdadero desafío es:
Recordar al que nos bendijo.
Cuando alcances tus metas, no olvides quién te sostuvo.
Cuando llegue la respuesta, no olvides quién escuchó tu oración.
CONCLUSIÓN
El poder de
recordar no está en mirar hacia atrás, está en utilizar lo que Dios hizo ayer
para tener fe hoy y esperanza para mañana.
¿Qué ha hecho Dios por ti que no debes olvidar?
El sacrificio de su hijo Jesucristo en la cruz, que nos ha perdonado y echo libres para seguir soñando, conquistar tus sueños y aspiraciones.
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